domingo, 6 de julio de 2008

Pueril perchera.


Toda suave,
toda ella bella;
pueril princesa.
De piel transparente,
venas azules y
cuerpo de primavera;
toda ella.

Con la peculiar filia
de suponerse perchera:
porque cuando alguien entra,
ella abandona lo que sea
que esté haciendo
y a un lado de la puerta
se inca
y abre su boca cereza,
extiende su lengüita
como gancho
de dicha percha
y exige,
con mirada espiral,
que los de recién llegada
coloquen en su garganta
sus húmedas chaquetas.

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