viernes, 18 de julio de 2008

Vacios y viceversa.


Frente a un obrero, de ceño inerte y vestido con raído uniforme color verde, hay una complejo tecnológico de donde aparecen seres vivientes. Él los toma por una pierna y en la planta del pie los etiqueta con un plomo grabado al rojo vivo; estos seres gritan de dolor mientras son arrojados a un contenedor para continuar con los procedimiento de manufactura. Después de horas de trabajo, el agotado trabajador entra al sanitario, se sienta en el escusado, prende un cigarro y abre la ventana para ventilar el tóxico olor que sale de su culo expuesto al vacío del retrete, donde hay una rata; que espera.
Este vacío aspira sus sentidos, perspectiva, conciencia y vida (en este orden), hacia otra dimensión donde de repente aparece ante alguien que con una mirada lo transparenta y todo lo ve en su interior e inmediatamente lo toma de una pierna y en la planta de tu pie le sella el próximo destino.
Vamos y venimos entre mundos, atravez de vacíos en los que siempre al comienzo esta la oscuridad y al final esta la luz: o viceversa.

No hay comentarios: